Cuando Louie Saunders, de Chicago, estuvo fuera de su ciudad. Este le dejó las llaves de su apartamento a su colega Adal Rifai para que cuidase su casa en su ausencia.
Adal Rifai llamó a 16 amigos y compraron 35 rollos de papel de regalo para envolver todo lo que había en la casa. Un trabajo que les costó 8 largas horas.



