Un atracador entra a robar y apunta con una pistola a un exjugador de rugby (Martin Richardson) pidiéndole que le abriese la puerta o le iba a matar. Entonces Martin se cansa de tonterías y coge una silla liándose a porrazos con el atracador para reducirle y esperar a la policía que llegó 7 minutos después.

